domingo, 24 de junio de 2012

El libro precintado


Recuerdo una vez, trabajando en una feria del libro, cuando un señor me preguntó si podía desprecintar un libro muy grande y muy caro que había en la caseta para echarle un vistazo, a ver si le interesaba llevárselo. Mi jefe, antes de marcharse a otra ciudad y dejarme al cargo del negocio, me dejó muy claro que los libros del estante más alto, los más caros, y por tanto, los que estaban precintados y envueltos en celofán, no debían abrirse salvo que yo tuviera claro que el cliente lo iba a comprar. Ante la duda, mejor no abrirlos, dado que una vez desprecintado, no sólo estaba a merced de la intemperie, como un libro de segunda mano, sino que se devaluaba. Uno, que ya era veterano en estas lides, tenía claro las clases de clientes que acuden a las ferias de librero de ocasión, y podía adivinar en cinco segundos si estaba ante un cotilla porculero, subtipo muy habitual, o un auténtico bibliófilo con euros frescos.
Antes de que el fulano acabase de hablarme ya sabía yo que con este señor no habría nada que rascar. No obstante, dado que estás en un trabajo de cara al público, hay que mostrar un mínimo de educación ante todo el mundo, hasta el que viene a cansinearte, o a robarte. Y permitidme aquí un inciso para recordar a esa señora, madre de dos chiquillos que, en otra ocasión, logró distraerme con maestría y descuidarse un voluminoso libro de cocina de más de mil páginas y que costaba seis euros. Un robo estúpido, de los muchos que se suceden en estas ferias.
Pero volvamos al caballero golismero del libro grande y caro. El tipo me pregunta si se lo puedo abrir, y yo, con el educómetro activado, le digo que sí, si piensa llevárselo, porque si después de ojearlo al final decide que no, pues yo pierdo dinero. El hombre asiente, bobalicón. -¿Entonces qué?, me dice. -¿Entonces qué de qué?, replico. -¿Me lo puedes abrir?, dice. -¿Lo vas a comprar?, respondo, con el educómetro ya apagado. -Si no lo veo primero, no sé si lo quiero, contrarreplica.
En este punto veo con claridad cristalina que el no-cliente además de tocapelotas se cree un listillo. Me vuelvo, cojo el libro y lo apoyo sobre el mostrador. No recuerdo de qué era, si de armas, de setas o de arte, pero su precio rondaba los 100 o 150 euros y pesaba lo menos tres kilos. El tipo parece sonreír al creerme derrotado. Estoy meditando mi respuesta mientras pienso en la suya. “Si no lo veo primero, no sé si lo quiero”.
Por un momento, la frase me lleva al lado oscuro. No carece de lógica, puesto que lo suyo es probar algo antes de saber si te interesa, hacerle la cata, probarlo primero, darse una vuelta a ver qué tal marcha. La de disgustos que te ahorrarías si todo funcionase así. Pienso en las veces que he comprado un libro que al final era más malo que el baladre; en la ropa que he pagado y que ha encogido, o se ha roto, al primer lavado; en los cubatas de garrafón que desde el corazón del infierno me han apuñalado al día siguiente... Quizás aquel tipo tuviera razón después de todo...
Pero no. No se puede ir siempre sobre seguro. Dónde estaría entonces la emoción, cuando la cosa sale bien, del descubrimiento, el orgullo de haber dado con un tesoro. Ese libro desconocido que al final resulta una obra maestra; esas botas de rebajas que al final llevan contigo diez años y jamás te han dado un problema; esa ginebra extraña que te encanta... Copón, el que no llora no mama, y el que no arriesga no gana.
Además, este tipo lo que quiere es desvirgarme el libro, y después, si te he visto no me acuerdo.
-¿Usted va al cine?, le digo, finalmente. La pregunta lo descoloca, pero tras unos segundos, en los que se le borra la sonrisa y me mira boqueando como un pez fuera del agua, asiente con la cabeza.-¿Y si la película que ha visto no le gusta –prosigo-, le dice al de la taquilla que le devuelva el dinero? ¿A que no? Pues con los libros pasa lo mismo. ¿Qué, se arriesga?
Ni que decir tiene que el tipejo salió de allí disparado.
Y el libro se vendió al día siguiente a otro individuo que ni siquiera preguntó el precio.


El Pueblo de Albacete, 25 de junio de 2012

domingo, 17 de junio de 2012

Películas


Después del fiasco que esta semana me ha dado la literatura, tras pagar nueve euros por un ejemplar de Santuario, de Faulkner, editado por Austral, que ha resultado ser una castaña pilonga de traducción y maquetación, he decidido abandonar la lectura por unos días –sí, así soy yo- y dedicar mi escaso tiempo libre a repasar alguna de mis películas favoritas, de las que tenemos en casa, en la estantería de los dvdés. Dvdés originales todos, que eso en los tiempos que corren no es poco.
Así, echando un vistazo a la leja más alta, encuentro parte de mi top ten personal. Ahí comparten espacio Terciopelo azul y Corazón Salvaje, dos cintas que me sé casi de memoria. Pasamos de Lynch a Oliver Stone y su insuperable Un domingo cualquiera, en versión extendida. Una epopeya, una obra maestra, un clásico incomprendido. Ahí también está la caja de chapa de Blade Runner y sus cinco o siete versiones definitivas, que ya perdí la cuenta, y de las que elijo siempre la primera. O como mucho, la segunda. Y claro, las ediciones especiales de La jungla de cristal 1 a3, que también son buenas y merecen la pena verse sin intermedios cada diez minutos.
El siguiente estante evoluciona de Leone a Donen. Ahí tenemos entonces la trilogía del dólar, Agáchate maldito y Hasta que llegó su hora en edición especial, que consigue que la Cardinaleesté aún más tremenda. Cierra el spaguetti western Sabata viene a matar, aunque queda aún la pólvora de Duelo en el OK Corral y el montaje del director de Grupo Salvaje”. Y antes de Indiscreta y Arabesco, tenemos The Warriors, de la que además soy el orgulloso poseedor de la novela, dos Batman interpretados por Christian Bale, dos Conan interpretados por el Chuache, y para desengrasar entre tanto músculo, Ella y sus maridos, que Shirley MacLaine siempre ha sido una debilidad pelirroja.
Por debajo, sin demasiado orden ni concierto, puede verse a los hermanos Marx en Una noche en la ópera, negociando aquello de la parte contratante de la primera parte con la recua de Stallone de Los mercenarios, mientras Basil, el ratón superdetective, el joven Holmes de El secreto de la pirámide y Ford Farlaine, detective roncanrolero, buscan a Keyser Soze. A partir de ahí, vuelve el camino hacia la guasa y el sketch del loro azul de los Monty Python’s, pasando por el cachondeo patrio y genuino de Pajares, Esteso y Ozores en Los bingueros” y Yo hice a Roque III, películas que deberían ser de obligado visionado en las escuelas de cine para enseñar, más allá de los felpudos, cómo rodar una comedia con cuatro perras.
Si no eres de lo que gustan de Mirta Miller –allá tú- en el siguiente estante se han colado La joven de la perla y Emma, pero enseguida nos ponemos serios, muy serios, con el pack súper remasterizado de  El padrino, que no solo te hará una oferta que no podrás rechazar, sino que te enseñará que la muerte de Sonny Corleone se queda en mantillas al lado de los que matan los Asesinos natos, El mariachi, y los Reservoir dogs. Y es que una mala noche la tiene cualquiera, como atestigua Travolta en  Pulp Fiction, Griffin Dunne en Jo, que noche y Edward Woodward en El hombre de mimbre. Para no acabar tan quemado, lo mejor es reírse, y cómo, adorando a John Belushi como dios de la comedia, y gritando ¡toga, toga! ¿Hace falta decir más?
Y a continuación, casi acabando ya, justo antes del estante con la serie al completo de Los Soprano, de esas obras maestras que son John Rambo, Excalibur, Los inmortales, Uno Rojo, división de choque y el único e inigualable Lebowski, reposan, con la sabiduría del guerrero, la breve pero necesaria filmografía de Bruce Lee, y la no menos importante obra hongkonesa de John Woo, que además de repartir estopa y plomo vía Chow Yun-Fat, lo hace por un mañana mejor.


 
El Pueblo de Albacete, 18 de junio de 2012

domingo, 10 de junio de 2012

La poética del no responder

Mariano Rajoy (Santiago de Compostela, 1955) es viejo conocido de los que seguían los avatares de la nueva poesía neonovísima en las plaquettes undergrounds que de tanto en tanto salpicaban en los noventa los mostradores de las librerías y ciertos pubs locales. Este su primer libro, No honraré esa pregunta con una respuesta, flamante ganador del II Premio de Poesía Manuel Fraga y publicado nada menos que por KST Ediciones, hace ya unos meses que ocupa espacio en los procaces estantes de la siempre denostada lírica. Evocadores versos de Pemán (Volví entonces a la niña,/ la de las trenzas doradas./ “No estaba ya”, iba a decirle/ pero ella tampoco estaba./ A lo lejos, ya muy lejos,/ se oían sus carcajadas.) preceden a un prólogo que no es tal, sino comienzo de lo que ha de ser un viaje introspectivo hacia las realidades afectivas del ser humano en estos tiempos decadentes.
El libro se extiende más allá de los poemas individuales para conformar un largo canto al amor, y al desamor, de ahí que su división en dos partes (La herencia heredada y Dos patatas, cuatro cascos) y un pequeño epílogo sea más formal que temática. La amargura que destilan algunos versos (“Ya me gustaría a mí saber por qué esto no se ha hecho antes./ Ya me gustaría que se hubiese hecho antes”, “Son medidas imprescindibles de tomar/: si se hubiesen tomado antes no habríamos llegado a esto”.) entronca con otros de profunda emotividad (“Ningún país de la UE en menos de seis meses ha tomado tantas decisiones”, “Ayer ganó la credibilidad del proyecto europeo, el futuro del euro/ y la solidez del sistema financiero,/la posibilidad de que vuelva a fluir el crédito”). Se trata de versos sencillos, sin alardes métricos ni retorcidos experimentos lingüístico-estéticos, que nos conducen -casi de la mano- de principio a fin, enseñándonos una historia que bien puede ser la nuestra. Esta progresión argumental viene expresada a través de su perfecta cadencia rítmica y la potencia de las palabras, del adecuado empleo de referencias religiosas -siempre presentes en la lírica castellana- y mitológicas (“Europa ha estado a la altura de las circunstancias/ y eso es muy reconfortante para todos/ y para los españoles en particular”), de pequeñas pinceladas de ironía a modo de ácidas sentencias (“Es bueno que el presidente esté en el partido inaugural/ de España en la Eurocopa./ Pero si esta situación no estuviera resuelta,/ no iría”).
La fusión de elementos e imágenes contenidas en estas páginas se alejan de la onírica percepción de los sentimientos del amante y se hacen tangibles, una poética llena realidad, y la realidad es cruda (“Si no/ hubiéramos hecho en estos cinco meses todas las reformas que hemos hecho,/ ayer se habría planteado la intervención/ del Reino de España”). Mariano Rajoy ha logrado otorgarle al conjunto de sus poemas esa naturalidad sincera con la que es fácil identificarse, esa viva contradicción que padecemos entre el sentimiento y el deseo, lo que se quiere y lo que se obtiene, lo que se va y lo que queda del amor. Como un cantar del medievo, glosa las secuelas del acto amatorio, hipérbole en última instancia del freudiano conflicto entre Eros y Tanatos. En el fondo, un quiero y no puedo, intrínseco al alma celtibérica, un sentimiento, en resumenm que en la lengua de Shakespeare suelen expresar con un “arriba es abajo y negro es blanco”, pero que nosotros, por loor de la claridad del discurso poético de Rajoy, y recurriendo a las sabias palabras del gran filósofo malagueño, rubricamos con un “no te digo trigo por no llamarte Rodrigo (Rato)”.


El Pueblo de Albacete, 11 de junio de 2012


lunes, 4 de junio de 2012

Una carta del año 2022

Talavera von Queen, 4 de Liu Yue de 2022-----

HOYGAN KoLegas Duropa.... haBer Si pueDeh alluDar a Mih Pais Spaña Q sTamoZ BstaNteh xuNgo poR No dcir Pior Q maL.... yeZke aki ay Muxo Paro y Max dsPeRazioN xQ ZoLo ay Kurro parah Lo xinoS y eSke dsde er resKate deL DOSMIL12 no teNemoh mah Q haRoz pa Komer y neSeciTamoZ Q uZtedes nueZtroh KoLegas Uropeos Nos exen 1 maNo
EEEEH.... No Me seaN KabroNeh xfavol Q StaMos aTraveSiando uNa Krisis Mu PuTamaDre de JranDe y yaZtamos artos d ser KmaReros e putas dustedes nueZtroh KoLegas Uropeos y keremos ---Nose--- pueS acer oTras Kosas Komo sTudiaR o aLgo aSin eeh --- LoKesea Pero keremoh ser Gefes Tamien e Tener Bugas too wapos Komo los D uZtedeh Q yazTabieN D PaSarLo xungo Q no PenSarse Q nos KoNtentaN Kon un poco droja aciendo la bista gorda con los Porros e los nokias  quintibanda e el RegeCamaRon eh aLueGo Pa heZTar KomieNdo NaMas Q aRRozzz.....
Y No Se m aHGan MaLah saNGre eeeeeeeeeeh.... Q no eSqe ZeaMos DesagraZediDos ni Q no SaVamos ApreZiar lo Q an exo X NosoTros nel pasaDo Q si No Zomos ProVinzia D los Morocos eh Grazias a uZtedeh nueZtroh KoLegas Uropeos.... aaaaah HOYGAN---- q NosTamos de vasiLeh pero kreo Q NoSoTroh TaMien Te-Nemos Derexo a las Mizmas Kasas jraNdes e wapas kOmO las D NuesTros Kridos KoLegah ALemaNeh Kabezaboxe xQ Tmien los SpañoLes sEmOs PerSonaS uMaNas e Te-Nemos Derexo a bibir Vien Komo uZtedeh nueZtroh KoLegas Uropeos HOYGAN
E Q KosTe Q loStamos piDieNndo D wenas eeeeeeeeh xQ la JenTe Sta mui KaBreada e No sSe KuaMto tieNpo Mas pOdrEmos mi JoVieRno e LLo manteNer elOrdeN e Lalei Kon la poLicia N las kLLes axAntAndo al perZoNaL a vase de Oostias pero si NO nOs aLLudan ProNto L dia MeNos peNsaDo deGo Q la jeNTe se reGueLte e la Lie parDa.... sabessssss!!!.... e se moNTe aki una RRebeLion NiqueLa Q nos comemos bivos a tocristo..... xq aki no semos mogoLes ni anaL-fabetoh como dizen uZtedes nueZtroh KoLegas Uropeos HOYGAN....
Pero bamos.... q x las wenas lo q ahga farta..... soLo con Q nos HaBran eL jriFo e Djen D apreTarNos las TuerKas e Bamos a ieVarNos wapaMenTe e a eXar uNas riSas ToDos juNtos N la BruseLLas esa aNde Nos biMos la huLTima ves....

PorData----- HOYGAN..... esKrivo esto N 1 karta de papeL xQ NO me KontestaN uZtedes neNGuno al MSN ni aL wasap ni aL tuenti, e aL feisbuk no me TeNneis aGregao asinQe esPeRo que eZto deL maiL de papeL vos yegue Bien e KontesTis Pronto Q nos urgue.... AAAAH, e maNdaR Tabako, Q no nos qDa ni 1 cigaRRo en NueBa MoNKloa!!!!

YoNNi VeGa MaRTiNeZ eL ReSHuLo...
PreSiDeNte DL JoVieRno de Spaña




El Pueblo de Albacete, 4 de junio de 2012

domingo, 27 de mayo de 2012

Mike el Duradero


Merece la penar recordar la historia de Mike Malloy, alias Mike el Duradero, alias Iron Mike. Un relato auténtico, que deambula entre lo cómico y lo terrorífico, del que cada cual puede extraer sus propias conclusiones.
Malloy (1873-22 de febrero de 1933) era un irlandés de Nueva York, sin hogar y alcohólico hasta el tuétano, que solía acudir a un oscuro local del Bronx. Cuentan que su miserable aspecto solía conmover a alguno de los otros clientes, que le pagaban un trago o dos, pero en general, el camarero acababa por arrojarlo a la calle.
A principios de enero de 1933, Malloy encontró cinco amigos generosos, en lo que parecía un golpe de suerte: Tony Martino, el propietario del bar; Joseph Murphy, el camarero; Daniel Kreisberg, Hershey Green y Francis Pasqua.
En realidad, este quinteto de pajarracos acababa de descubrir las bondades de los seguros de vida como método de enriquecimiento rápido. Su primera víctima había sido la querindonga de Martino a la que, tras asegurarla, la atiborraron de alcohol hasta la inconsciencia, la metieron en una bañera llena de agua y le abrieron la ventana. El frío le produjo a la mujer una pulmonía que la quitó de en medio en cuestión de días y proporcionó al siniestro grupo de los cinco un fajo de billetes y un sistema de enriquecimiento fácil y rápido. La panacea.
Y claro, qué mejor candidato a siguiente asegurado que el pobre, solitario y borrachuzo de Mike Malloy.
Así que aseguraron a Mike por 1.788 dólares (que al cambio actual, creo, rondarían los 136.000), con doble indemnización, y planearon la forma de mandarlo al otro barrio.
Para empezar, Martino le dio barra libre en su local, pensando que el exceso de alcohol lo mataría. Por supuesto, no fue así. Mike era un borracho de raza; bebía hasta perder el conocimiento, luego se levantaba y seguía trasegando como si nada. Ni siquiera cuando le cambiaron el whisky por anticongelante, Mike dejó de beber. Tampoco cuando del anticongelante pasaron al aguarrás, seguido por linimento para caballos y, por último, veneno para ratas.
Probaron a pagarle una comida de ostras empapadas en metanol, una idea al parecer de Pasqua, que había visto morir a un hombre tras comer ostras empapadas en whisky. Nada. Dejando de lado cada vez más las sutilezas, también le dieron de comer un sándwich de sardinas pasadas con veneno y clavos, que tampoco pareció causarle el menor efecto.
Convencidos de que no había nada comestible ni bebible en el mundo que pudiera matar a Mike, volvieron al plan original, a liquidarlo por congelación. Esperaron a que se cogiera una curda como un piano, cosa que no tardaría en suceder, y cuando perdió el conocimiento, lo sacaron del bar, lo llevaron a un parque solitario, lo tiraron sobre la nieve (recordemos que estamos hablando de hechos que sucedían en pleno invierno de Nueva York, y dicen las crónicas que esa noche en cuestión la temperatura llegó a los -26 grados), lo desnudaron y le tiraron por encima cinco galones (19 litros) de agua.
Sin embargo, Malloy reapareció al día siguiente reclamando una copa. Se curó el constipado con alcohol de quemar.
Es de suponer que, quedándose sin opciones, a Green, que era taxista, sólo se le ocurrió atropellarlo con su coche. Le golpeó dos veces, una a más de setenta kilómetros por hora, lo que llevó finalmente a Malloy al hospital. Cuando la banda ya celebraba que lo habían conseguido, y pretendían ir a cobrar, descubrieron que Malloy sólo tenía algunos huesos rotos. En tres semanas le dieron el alta.
Había que afinar más. El 22 de febrero, después de que Malloy se desmayara por el exceso de bebida, los cinco conspiradores lo llevaron a la habitación de Murphy, le pusieron una manguera en la boca que estaba conectado a la espita del gas, y lo dejaron encendido. Malloy, ahora sí, murió irremediablemente.
El cadáver fue declarado muerto por neumonía, enterrado con rapidez, y pronto los cinco cobraron el seguro. Sin embargo, el grupo no estaba tan unido como parecía, y Martino, Murphy, Kreisberg, Green y Pasqua comenzaron a pelearse entre ellos por el reparto del dinero, atrayendo sobre ellos más atención que la deseada. La policía prestó oídos entonces a los rumores que hablaban sobre Mike el Duradero, y se decidió exhumar el cadáver para que fuera examinado por un forense.
Los cinco hombres, renombrados por la prensa como los Murder Trust, fueron llevados a juicio. Green fue a la cárcel, y los otros cuatro miembros fueron ejecutados en la silla eléctrica en Sing Sing.
Y todos murieron a la primera.



El Pueblo de Albacete, 28 de mayo de 2012

Reto Fanzine 2025. ¡Que 20 años no es nada!

Que sí, que este año hay Reto Fanzine. Cómo no iba a celebrarse si cumplimos, ahora sí que sí, ¡dos décadas! La tardanza en publicar esta co...