Mostrando entradas con la etiqueta heavy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta heavy. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de marzo de 2012

Y Drácula se echó a cantar

Queremos a Sir Christopher Lee. Si hay alguien que de veras se postule para Dios del Frikismo, ese es Lee. No hay otro actor que haya conseguido entrar en tantas trilogías, en tantas sagas, en tantos papeles inmortales. Icono del cine de monstruos de la Hammer, primo de Ian Flemming -si es cierto lo que nos dice internet-, descendiente de Carlomagno –esto lo dice él en su myspace—… Puede que, con sus casi trescientas películas, sea el actor más visto de la historia del cine. También el más friki.
Cuando Lee se postuló para el papel de mago blanco de El señor de los anillos nos enteramos entonces de que este era su libro favorito y que se lo leía una vez al año, por lo que no era raro que a nuestro Drácula le gustase la fantasía, el género de espada y brujería, aunque sea pasada por la disciplina inglesa.
Tampoco es ninguna sorpresa que a Lee le guste cantar. No es ser el primer intérprete que decide grabarse unos discos; ahí tenemos desde Leonard Nimoy a Victoria Abril, por poner dos ejemplos extremos. La voz de barítono de Lee, quienes han podido sentirla en VO, es de esas que te reverberan en la cabeza y en el pecho. Circulan por la red vídeos donde demuestra su valía con el O sole mio y la verdad es que no lo hace nada mal.
El tercer punto a destacar es que los amigos del heavy ya sabían que Lee ejercía de narrador en varias intros de temas de Manowar, fundiendo su pasión musical con la cosa de la épica.
Son mucho más celebradas sus colaboraciones posteriores con los anteriormente conocidos Rhapsody (ahora Rhapsody on Fire), los reyes italianos del symphonic power metal, en al menos cuatro discos, y protagonizado la portada de varios ep, como The Dark Secret (2004). El colegueo entre ellos ha llegado hasta tal punto que tanto el grupo como los fans lo consideran uno más de la banda. También parecen los culpables de la siguiente incursión de Lee en el universo heavy. 
Pero no adelantemos acontecimientos.
La primera película de la que se tiene constancia que cuente con un Christopher Lee cantarín es la inquietante, terrorífica e injustamente olvidada El hombre de mimbre (1973), un relato folclopaganoterrorífico donde Lee se marca un tema, The Tinker of Rye, tan siniestro, cómico y escalofriante como toda la película.
A continuación, tenemos una producción australiana desconocida en nuestra España titulada The Return of The Captain Invincible (1984), que además de ser una película sobre un superhéroe a lo dark night, es una comedia musical, donde Sir Christopher, por supuesto, es el supervillano (Mr Midnight). La canción Name your Poison interpretada por él es una de las más recordadas allá donde se ha proyectado. Su visionado, aunque sea en el youtube, es obligado.
En 1997 publica el Lp inencontrable Devils, Rogues & other Villains, donde muestra su gusto por la ópera e interpreta canciones como Mack the Knife, de The Threepenny Opera; Non più andrai, de Le Nozze di Figaro de Wolfgang Amadeus Mozart; o The Clock Scene, de Boris Godounov por Modest Moussorgsky. En 1997 se casca una versión del musical El Rey y yo, aka Ana y el rey de Siam, para cedé, donde Lee se reserva el papel de Rey malafollá. En 2006 se edita Complete Songs and Poems of the Lord of the Rings, cuádruple cedé con los Tolkien Emsemble y la voz del maestro musicando lo que bien indica el título.
También del mismo año es el Christopher Lee: Revelations, una especie de grandes éxitos excéntricos con una larga entrevista al final del disco.
Y en 2010 anuncia que, a sus ochenta y ocho de años, está grabando un disco de heavy metal sinfónico conceptual, que se llamará Charlemagne: By the Sword and the Cross, que en principio partía como la banda sonora de una obra de teatro homónima pero que al final se convierte en una pieza maestra de la música contemporánea. Compuesta por Marco Sabiu, quien había trabajado anteriormente junto a Pavarotti, E. Morricone o Take That, y ejecutada por una orquesta de más de cien músicos y dos bandas de heavys. La segunda parte podría ver la luz este 2012, bajo el título de Charlemagne: The Omens of Death y para 2013 está previsto que se lance el musical de Carlomagno, que no podrá ser interpretado por nuestro Lord Sith.
Parecen muchos proyectos para un hombre que el 27 de mayo de 2012 cumplirá noventa años. Pero el problema para Lee no es la edad, que también, sino que hoy por hoy debe moverse entre Nueva Zelanda, por El hobbit, en Los Angeles, por la serie de televisión de su amigo Tim Burton Dark Shadows, y por otras producciones para las que parece sacar tiempo de debajo de las piedras.
Christopher Lee: puro heavy metal.

En serio, ved el video que no tiene desperdicio...

El Pueblo de Albacete, 4 de marzo de 2012

sábado, 2 de octubre de 2010

El estigma melenas (Sesenta mil satanases, 31)

Si hace unas semanas trataba en este espacio de lo que supone llevar gafas, no podía dejar pasar la cuestión del pelo largo. Cuando hablamos de lo que ha evolucionado la sociedad, a veces nos fijamos en grandes palabras como sanidad, educación o porno por banda ancha, pero el verdadero progreso viene dado por pequeños pasos, sobre todo en una ciudad provinciana como ésta, que aunque ahora nos hagamos fotos en el Altozano con el iPhone 4, seguimos meando en los portales y llamando a los amigos por la calle a silbidos pastoriles.
Y aquí, en la capital del Llano, los pelos largos en los hombres nunca ha tenido buena prensa, siendo en setenta cosa del yeyeismo y los progres de pana y Sabina; y ya en los ochenta, exclusiva de los amantes del hard rock, y de los miembros de la noble raza calé. Por aquella regla de tres, el melenudo que no era gitano, era jevi. Por si no quedaba claro, el interlocutor del greñudo le formulaba dos preguntas afirmativas, sin más objeto que para reforzar el axioma antes mencionado. ¿Tú, eres jevi?, decían, entre la maravilla de haber descubierto el último unicornio, y la seguridad de haber resulto el asesinato de Roger Ackroyd. La segunda era “¿a ti te gusta Metallica?”, resumiendo la historia del heavy metal a un grupo del que sólo el vulgo conocía por la camiseta del Master of puppets. Por cierto, que este fenómeno se trasladó a los noventa con el grunge, de tal manera que quien te veía entonces, y no le cuadraba que, siendo un payo melenas, no llevases ni cuero, ni tachas, ni una camiseta negra encima, te inquiría si eras “de los de Nirvana” -porque no sabía decir grunge-, otro grupo reconocible por la camiseta del Nevermind, y más tarde por la lápida de Kurt Cobain.
La problemática absurda de identificar melenudo con delincuente aparecía en cualquier centro comercial al que uno acudiese, siendo legendarios tanto el acoso inquisitorial -¿puedo ayudarle?, ¿puedo ayudarle?- de los dependientes, como las persecuciones a cámara lenta de los seguratas de paisano, de los extintos Galerías Preciados, Simago y el Pryca. Hasta en los primeros Mercadonas se miraba de reojo al melenas de turno, como si debajo de la cortina capilar pudiera ocultarse de estrangis un jamón o una botella de JB.
Los melenas imberbes de mis tiempos institutiles se enfrentaban además a la problemática de ser confundidos con hembras hombrunas por parte, sobre todo, de la tercera edad. A más de uno le ha llamado un jubilado “nenica” en la parada del autobús, y hasta se ha llevado una palmadica en el culo. Surgía así la imperiosa necesidad de una perilla o unas barbas de enano del Caos para defenderse, para lo cual siempre había quien recurría a la leyenda urbana de la corteza de jamón.
Otro estigma muy extendido era pensar que todos los melenas tienen papel de fumar y/o costo, lo cual, cuando uno no ha fumando ni en las bodas resulta muy molesto -a mí, en la Zona me han pedido en una noche más papeles que a Almodóvar en toda su vida-. Cuando quien lo consideraba así era una autoridad de placa y porra, la cosa se volvía humillante.
Pero, sin lugar a dudas, después de Santiago Segura en El Día de la Bestia, los dos peores enemigos del pelo largo de un hombre son dos madres: la propia y la de tu novia. Ambas se emplean a fondo, a través de complejos sistemas de presión y tortura psicológica basados en la reiteración cansina de frases como “pélate como un Hombre”, siendo ese hombre tu padre (alopécico); o en el envío de indirectas ofensivas sin derecho a réplica, no fueras a quedarte a dos velas. Ganar esta batalla otorga una autoestima a prueba de bombas.
Seguro que no han sido pocas las veces que has pensado coger un cortapelo y acabar con todo, pero entonces, te acuerdas de tu progenitor, de tu cuñado el bolabillar, de Braveheart... Gritas ¡Master!, ¡Master! y se te pasa.

(El Pueblo de Albacete, 3 de octubre de 2010)

miércoles, 9 de junio de 2010

Meneando las greñas con nostalgia

A M.V. (éste es tu rollo) y M.O.
Dios me dio a elegir al cumplir los 20: o pelo o abdominales.
Elegí pelo, claro, y así me convertí en un heavy tipo 3G (greñas, grande y gordo).
Pero entonces pesaba 75 kilos y tenía el mundo (femenino) a mis pies. Salías de noche, entrabas a un garito y esperabas esa canción poderosa de guitarreo que te hiciera menear las melenas, en una danza ritual de apareamiento que ríase usted del pavo real.
Sin móviles, sin internet en casa, sin más preocupaciones que no juntar las 400 pelas que valía el litro de cerveza... Una melena bien plantada y podías gritar aquello de "yo tengo el poder!!!".
Ahora que deambulo por los 33, me siento un tanto estafado, sobre todo cuando observo ese michelín que se desploma sobre la hebilla del cinturón y las cada vez más bajas en mi cabeza, cual desembarco de Normandía capilar.
Sin querer preguntarme cómo llegaré a los 40, lo cierto es que todavía conservo lo justo de greña y cervicales como para lanzarme a headbangear alguna tonada. Como cualquier hijo de vecino, tengo mi top ten de temas para melenudos, pero sin duda, uno de los mejores, al que nunca he podido resistirme, es éste:
http://www.goear.com/listen/2cf29ec/killin-in-the-name-of-the-rage-against-the-machine

Si el tiempo y la alopecia no me respetan lo suficiente, me temo que tendré que inventar el air hair.

Reto Fanzine 2025. ¡Que 20 años no es nada!

Que sí, que este año hay Reto Fanzine. Cómo no iba a celebrarse si cumplimos, ahora sí que sí, ¡dos décadas! La tardanza en publicar esta co...