Los que siguen este blog ya conocen más o menos mi opinión sobre esta saga incompleta de George RR Martin. Nada de novela río, es un folletín decimonónico puro y duro ambientado, eso sí, en un mundo fantástico-medieval, sin elfos ni magos, aunque sí hay criaturas extrañas y terroríficas y un poquico de magia. Inspirada en la Guerra de las Rosas, los libros tienen más de Eugenio Sue que de Tolkien, y cómo está destinado a un público adulto y friki, a los que buscan algo más maduro y serio de la Dragonlance, ha logrado hacerse un hueco en el corazón y las estanterías de millones de lectores. Decenas de personajes se mueven como en un tablero de Risk, tomando posiciones e interactuando entre ellos -pasándolas putas, como en cualquier buen folletín-, con el fin de hacerse con el jodido trono de hierro.
De las cuatro novelas que hay publicadas hasta la fecha he leído tres. La primera me encantó, la segunda me gustó y la tercera me hartó y me aburrió hasta el punto de quitarme las ganas de seguir leyendo. Folletines me he leído unos cuantos: por supuesto Los tres mosqueteros, Los misterios de París (y los de Londres), El judío errante, Los Miserables... por lo que conozco cómo funciona y se estructura este género.
El folletín es el abuelo de las series, primero radiofónicas y después televisivas, como bien señala la entrada correspondiente en Wikipedia. Los culebrones son el ejemplo perfecto de folletín. La serie de Canción de hielo y fuego, a priori, parece una buena idea, precisamente por ese formato folletinesco; además, el éxito de El Señor de los Anillos demostró que el género fantástico-medieval atraía al público, lo que sumado al auge de las series televisivas y el gran poso de fans ansiosos por comprar merchandising con los escudos de armas de las distintas casas, lo hacía un proyecto goloso.
¿Qué se ha visto en este episodio uno? Peco a propósito de precipitación, puesto que es injusto juzgar una serie sólo por el primer capítulo -a veces, como en el caso Fringe, por toda una primera temporada-, y aunque pienso ver un par más, creo que ya le he visto las orejas al huargo. Mi conclusión es que la serie es para devotos de los libros. Sólo quien los ha leído puede llegar a entender qué pasa ahí y quiénes son estos tipos.
Que sí,que visual y técnicamente es impresionante, mejor que el 99% de las películas que nos llegan a los cines.El casting es bastante bueno y convincente -no así muchos de los diálogos-. Pero hay demasiados personajes -moralmente grises-, demasiados conflictos, todo presentado abruptamente -quizás demasiado literalmente-, y eso despista, aburre, y hace que apartes la vista de la pantalla, por mucho cliffhanger que metas en el último segundo para reenlazar con el siguiente episodio.Y no me vale que me digan que es que se irá contando conforme discurra la serie. Me gustaría saber qué opina alguien que no se haya leído los tochos de Martin.
También me resulta curioso que, en los sesenta y un minutos de este episodio, que quizás merecía un piloto de hora y media, salgan más tetas, culos y follisqueo que en toda una temporada de True Blood, también que los personajes tengan en la boca los verbos follar y fornicar cada dos por tres. ¿Esto es lo que se entiende por ficción adulta? Que sí, que en los libros aparecen estas escenas o parecidas, pero en la serie parecen metidas con calzador, como los desnudos de una serie española cualquiera tipo El Barco.
Tiene delito que una serie con espadas y tetas, gore y follisque, aburra.
Tengo que ver más episodios, y si he de retractarme, pues lo haré, pero por el momento, Juego de Tronos me ha dejado bastante frío. Será porque llega el invierno.