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domingo, 11 de noviembre de 2012

Reto Fanzine 2012 (II)

Ya tenemos fecha definitiva para el Reto Fanzine 2012. Será el 22 de diciembre de 2012, o día 1 después del fin del mundo, en la cafetería Aqua, a las 19.30 horas. Se ha complicado la cosa por cuestiones de trabajo, y ya conocemos algunas bajas de miembros honorables que no podrán asistir. A todos ellos les mandamos un fuerte abrazo y esperamos que al menos dejen que les presenten sus fanzines.
También correremos el riesgo de encontrarnos en el bar con las aficiones futboleras que quieran ver a sus equipos por la tele. Por fortuna, los de los fanzines voceamos más que cualquier graderío, y más con tres cervezas.
Así que ya podeis poner en marcha los teclados, las grapadoras, las parejas que ayudan a fotocopiar y doblar folios, ese amigo que sabe dibujar, el otro que escribe poemas en servilletas...
Nos vemos en cincuenta días,a más tardar. Si Willy Fog dio la vuelta a más de medio mundo en este tiempo, cómo vosotros no vais a poder haceros algo..

domingo, 28 de octubre de 2012

Cuerdas y ladrillos

En la misma mañana me tropiezo por la calle con un abuelo que camina a lo suyo, con varias largas hebras de cuerda de plástico en la mano, y dos chiquillos que vienen de jugar al fútbol sala, y van pateando un ladrillo.
El abuelo camina en línea recta,  mientras va trenzando las cuerdas  casi con una sola mano. Es una acción rutinaria para él, y lo hace con maestría, sin mirar lo que están haciendo sus dedos. Mira hacia adelante, teniendo cuidado en los pasos de cebra. Incluso se para antes de cruzar y le hace señas al coche se que ha detenido ante él de que pase primero. O lo que es lo mismo, el peatón acaba de cederle el paso al automóvil. En un paso de cebra. El conductor no se lo piensa dos veces y tira para delante, sin agradecerle el gesto. O al menos, desde mi posición, no he visto que le haga ningún gesto. Solo entonces el hombre, que mira a izquierda y derecha, cruza y prosigue con su pausada caminata. Me recuerda a mi propio abuelo, que también parecía tener un don para trenzar cuerdas, gomas elásticas y, sobre todo, esparto, hasta convertirlo en toda clase de cosas: vasos, sombreros, fundas para las botellas de vino... Un saber que se perdió con él, por cierto.
Poco después me encuentro con los dos críos. Vestidos con el mismo chándal con el nombre y el escudo de su equipo serigrafiados, cargados con dos abultadas mochilas donde, supongo, llevarán el resto de la equipación. No tendrán más de trece años, aunque no sabría decirlo porque datar a ojo a la gente nunca se me ha dado bien. El caso es que van los dos por la acera, hablando a voces, driblándose el uno al otro golpeando con el empeine un buen trozo de ladrillo de los de nueve agujeros.
Los críos no miran por donde van. Patean, chutan, descascarillan sin conocimiento ninguno su calzado deportivo y el ladrillo. No se fijan en los demás peatones, o en los vehículos que están aparcados. En un momento dado, uno de los dos se da cuenta de que uno de los lados del ladrillo está tan afilado que podría clavárselo, así que llama la atención de su compañero y, de un puntapié, lo lanza hacia el medio de la carretera. Para ver qué pasa si lo pilla un coche. Se echan a reír. Entonces se percatan de que los estoy mirando, se vuelven a reír y aprietan el paso. Un coche, en efecto, pasa por encima del ladrillo y lo destroza, sin daños aparentes en el neumático. Pero el ruido seco, el chasquido de la arcilla, les hace correr hacia la esquina.
Igual que el hombre mayor me recordaba al abuelo, me pregunto si los enanos estos me recuerdan a mí. Porque mientras que el primero me resulta entrañable, a los segundos los cogería por el cuello y les haría cargar con un palé de ladrillos por toda la Circunvalación. Dos veces. Creo que sí, que de pequeño también fui un poco trasto -el chiquillo no es malo, es revoltoso, inquieto, que decían las abuelas-. Como los dos protofutbolistas, también debí ser un poco gilipollas. Por suerte, uno crece y puede deshacerse de esa gilipollez como se deshace del acné, del pelo y los abdominales. Aunque se ve que no todos lo consiguen.
¿Puede el paso de los años convertirnos de críos insufribles a venerables ancianos? Mi abuelo apenas me habló de su niñez, así que no tengo ni idea. Tendré que preguntarle al abuelo de las cuerdas la próxima vez que lo vea. Y a los padres de los dos elementos estos, también debería dedicarles unas palabras...


El Pueblo de Albacete, 29 de octubre de 2012

domingo, 10 de julio de 2011

Reviviendo finales futbolísticas de infarto (Sesenta mil satanases, 70)

Todo está preparado para emular el épico partido de final de Champions de 2006. Entonces, los culés consiguieron remontar un 0-1 para llevarse el triunfo con un 2-1. Yo, sinceramente, espero sentenciar en los primeros compases del encuentro y luego limitarme a frenar al rival. No estoy en mi mejor forma. Los encuentros de entreno y los clasificatorios me han dejado un principio de tendinitis en los pulgares.
Enciendo la Game Boy Micro de segunda mano que compré hace un tiempo, con el cartucho del FIFA 06 insertado en ella y, mientras paso pantallas de presentación, trato de mantener la concentración al máximo. Según el baremo de los programadores, el Arsenal FC tiene una valoración de 4,5 sobre 5 estrellas, mientras que el FC Barcelona sólo posee 4. De hecho, la estadística les da más porcentaje de control en el medio campo que a mí. Hago de tripas corazón y sigo adelante. Por supuesto, jugaré con el equipo tal y como lo dispuso Frank Rijkaard (4-3-3). Pongo Modo Ofensivo+: hay que atacar a muerte. Las principales opciones de juego quedan así: dificultad Profesional, césped aleatorio y duración de cada parte en cuatro minutos.
Los jugadores saltan al terreno de juego, intercambian saludos y suena el pitido inicial. Saca el Arsenal. Pronto los ingleses dejan muestra de su superioridad en la medular. Desenvuelven un juego rápido y al toque que a los blaugranas les cuesta cortar. A los cuatro minutos, primera ocasión para el Arsenal, que se va fuera. Los nervios comienzan a hacer mella en el Barcelona. Una y otra vez, las jugadas de Puyol, Van Bronckhorst y Márquez no evolucionan más allá del medio campo. Márquez envía a los guantes de Lehmann el primer disparo a puerta de los de Rijkaard pasado el minuto 6. El contragolpe no se hace esperar, y en una combinación limpia, los gunners se plantan en el área de Valdés, aunque no aciertan a rematar la jugada.
El partido progresa con más sufrimiento de lo previsto para el Barcelona. Márquez, Eto’o y Xavi roban balones que luego pierden con demasiada facilidad frente a la rocosa defensa del Arsenal. Llegamos así a la media hora del encuentro. Valdés saca en corto para Van Bronckhorst, que combina con Van Bommel por la banda izquierda. El holandés cede a Márquez, y este dispara hacia Ronaldinho. Avanza en diagonal el brasileño con el balón. Pasa entre dos defensas. Chuta y Lehmann despeja a córner en una soberbia estirada. Es Xavi el que bota el esférico hacia el segundo palo y GOL de cabeza de Ronaldinho.
Minuto 34. Gana el Barça por 1-0.
Los gunners no se vienen abajo, y así lo atestigua un testarazo de Henry que se va alto hacia la grada apenas un minuto después. Mientras el Barcelona parece contar el tiempo restante hasta el descanso, el Arsenal pisa el acelerador, pero no pueden con Valdés. En los compases finales de la primera parte, el Barcelona se limita a echar balones fuera. Por fin, el árbitro pita y todos vuelven a vestuarios.
El Barcelona parece más tranquilo en su vuelta a la cancha. Las primeras ocasiones blaugranas, ahora volcados en la posesión, parten de los pies de Giuly. Pero no hay suerte ni acierto. El Arsenal no se deja desquiciar y mete presión a su rival. El combinado inglés hace gala de su preciso control de balón, bajándolo continuamente hasta el área contraria. El Barcelona aprieta para conseguir un segundo tanto tranquilizador, y el Arsenal pugna por la remontada.
A falta de diez minutos para el final, Lehmann saca de puerta, sus centrocampistas torean a Puyol, se meten en el área pequeña, y Valdés tiene que salir para atajar el disparo. El guardameta culé saca en corto y ERROR –me he equivocado de botón-, el balón lo recoge Henry, que pilla desprevenido y muy adelantado al carcerbero, y lo bate sin problemas. GOL.
Minuto 81. 1-1 en el electrónico.
El estadio es un hervidero de nervios. Deco coge las riendas del equipo. Apoyado por Van Bommel, sube balones al área rival, pero no hay manera de acertar entre los tres palos. Touré derriba a Ronaldinho en el 84 y se lleva la primera amarilla del partido. Dos minutos después, Deco ve la segunda tarjeta.
Se cumple el tiempo reglamentario, y aunque el árbitro añade dos minutos más, parece que habrá que ir a la prórroga. Pero aún hay tiempo para una última jugada. Valdés cede a Puyol, que pasa a Giuly, en corto para Van Bommel, pared con Larsson, que se mete en el área y chuta. Sale Lehmann y bloquea la trayectoria del balón, pero Deco, sin duda el mejor jugador de esta segunda mitad, atrapa el rechace y sólo tiene que empujarlo con el pie hasta el fondo de la red. GOL.
Minuto 92. El Barcelona logra el 2-1 y quedan apenas unos segundos intrascendentes hasta que, por fin, se para el crono y... ¡Campeones!
Desde el otro extremo del sofá, mi señora me observa con gesto inescrutable. Por el suelo se desparraman, recién caídos, la grabadora y los folios con tácticas y estadísticas del FC Barcelona vencedor de la Liga de Campeones 2005-2006. Creo adivinar lo que piensa, pero me da igual y salgo al balcón a celebrar la victoria.


El Pueblo de Albacete, 10 de julio de 2011

Reto Fanzine 2025. ¡Que 20 años no es nada!

Que sí, que este año hay Reto Fanzine. Cómo no iba a celebrarse si cumplimos, ahora sí que sí, ¡dos décadas! La tardanza en publicar esta co...