-Hola, muy buenas tardes.
-Buenas tardes.
-Perdona por hacerte esperar.
-No pasa nada, venía preparado, con el móvil cargado a tope.
-Bien, tú dirás. Qué te pasa…
-Pues verá –remarco la forma verbal-, es que creo que tengo chiflinosis y necesito un tratamiento…
-Un momento -me corta raudo-. ¿Chiflinosis? –teclea en el ordenador-. ¿Algún especialista te ha diagnosticado chiflinosis?
-No… Es que todavía no sé a quién debo matar para conseguir una cita con el especialista. Pero vamos, esto ya me había pasado antes y mi anterior médico de cabecera me dijo que lo más seguro es que fuera chiflinosis, y me mando un tratamiento a base de chuchacoides y se me curó…
-No veo nada de eso en el ordenador…
-Es que fue hace años, antes del ordenador.
-Hum -Me mira la médico muy extrañada. Muy extrañada-. Sabes, creo que lo tuyo no es chiflinosis, sino zascanditis fregorreica. A ver, cuéntame qué síntomas tienes…
-Pues me ha salido un sarpullido aquí. Por aquí se me ha escamado la piel. Aquí, se me ha puesto verde y por aquí brilla en la oscuridad…
-Lo que yo decía (me corta, otra vez), típico de la zascanditis fregorreica. Pero de todo eso que me dices, yo no te veo nada…
-Ya, estaba mucho peor hace tres días, el domingo. Esta mañana no aguantaba más el dolor y me he echado una pomada que tenía por ahí mi madre, y parece que algo se me ha quitado… Pero mañana quién sabe cómo evolucionará esto…
-Entiendo. En estos días de cambio de estación, o en situaciones de estrés, o cuando juega el grajo vuela bajo, suele acentuarse la chiflinosis… Y la zascanditis también…
-Sí, eso dicen. Por eso necesito un tratamiento a base de chuchacoides que…
-Hum, así que chuchacoides, ¿eh?
-Sí, algo a base de, o con chuchacoides, para tratar la chiflinosis…
-Pero es que ya te he dicho que no creo que tengas chiflinosis, sino zascanditis fregorreica.
-¿Y cuál es el tratamiento para la zascanditis fregorreica?
-Pues… chuchacoides también… Pero, ya sabes que, tanto si tienes zascanditis fregorreica, como chiflinosis, los chuchacoides no te la van a curar. Ambas son patologías crónicas, no tienen cura, y los chuchacoides solo te aliviarán los síntomas una temporada…
-Hombre, si consigo no parecer el hombre elefante y que no me apedreen los niños del barrio ya
es bastante...
-Además, independientemente de la zascanditis, deberías dejar de fumar y perder peso…
-¿Cómorl? Pero oiga, que yo no fumo... ¿Y qué tendrá que ver el peso con todo esto?
-Por supuesto que tiene que ver. Los pacientes con sobrepeso son más proclives a la chiflinosis…
-¿Pero no hemos quedado en que lo mío es zascanditis fregonosequé y que no se cura?
-Tienes que cuidarte más, yo solo te digo eso. Ya no sólo por la zascanditis, sino por tu salud en general.
-Ahora mismo, la zascanditis es lo único que me preocupa… Lo que me urge, para poder trabajar,
hacer vida normal… Joder, parece que a ustedes los médicos les ha dado por meterse con los fumadores y los gordos, como si todo se curase dejando de fumar y de comer…
-No es eso, pero date cuenta que la población fumadora y con obesidad es más propensa a ciertas enfermedades, lastran el sistema sanitario y…
-Muy bien –corto yo-. Muy bien. Nosotros a lo nuestro. Recéteme algo para lo que sea esto, y yo ya me pondré a dieta en mi casa…
-De acuerdo. Veamos -teclea en el ordenador. Teclea en el ordenador y vuelve a teclear aún más en el ordenador-. Ajá. Lo sabía. Te vas a tomar estas pastillas de chuchacoides todas las noches antes de acostarte, después de cenar y durante una semana. Y esta loción también te la pones por la mañana todos los días antes de desayunar. En dos semanas, en principio, debería haber remitido la zascanditis. Si ves que no y todavía sigues igual, vuelves a pedir cita para que te volvamos a ver.
-Ea, pues muchas gracias.
-Muchas gracias a ti por tu visita. Cuando salgas, y si me puedes hacer el favor, llama a Perico de los Palotes para que pase, que es el siguiente.
-Buenas tardes.
-Perdona por hacerte esperar.
-No pasa nada, venía preparado, con el móvil cargado a tope.
-Bien, tú dirás. Qué te pasa…
-Pues verá –remarco la forma verbal-, es que creo que tengo chiflinosis y necesito un tratamiento…
-Un momento -me corta raudo-. ¿Chiflinosis? –teclea en el ordenador-. ¿Algún especialista te ha diagnosticado chiflinosis?
-No… Es que todavía no sé a quién debo matar para conseguir una cita con el especialista. Pero vamos, esto ya me había pasado antes y mi anterior médico de cabecera me dijo que lo más seguro es que fuera chiflinosis, y me mando un tratamiento a base de chuchacoides y se me curó…
-No veo nada de eso en el ordenador…
-Es que fue hace años, antes del ordenador.
-Hum -Me mira la médico muy extrañada. Muy extrañada-. Sabes, creo que lo tuyo no es chiflinosis, sino zascanditis fregorreica. A ver, cuéntame qué síntomas tienes…
-Pues me ha salido un sarpullido aquí. Por aquí se me ha escamado la piel. Aquí, se me ha puesto verde y por aquí brilla en la oscuridad…
-Lo que yo decía (me corta, otra vez), típico de la zascanditis fregorreica. Pero de todo eso que me dices, yo no te veo nada…
-Ya, estaba mucho peor hace tres días, el domingo. Esta mañana no aguantaba más el dolor y me he echado una pomada que tenía por ahí mi madre, y parece que algo se me ha quitado… Pero mañana quién sabe cómo evolucionará esto…
-Entiendo. En estos días de cambio de estación, o en situaciones de estrés, o cuando juega el grajo vuela bajo, suele acentuarse la chiflinosis… Y la zascanditis también…
-Sí, eso dicen. Por eso necesito un tratamiento a base de chuchacoides que…
-Hum, así que chuchacoides, ¿eh?
-Sí, algo a base de, o con chuchacoides, para tratar la chiflinosis…
-Pero es que ya te he dicho que no creo que tengas chiflinosis, sino zascanditis fregorreica.
-¿Y cuál es el tratamiento para la zascanditis fregorreica?
-Pues… chuchacoides también… Pero, ya sabes que, tanto si tienes zascanditis fregorreica, como chiflinosis, los chuchacoides no te la van a curar. Ambas son patologías crónicas, no tienen cura, y los chuchacoides solo te aliviarán los síntomas una temporada…
-Hombre, si consigo no parecer el hombre elefante y que no me apedreen los niños del barrio ya
es bastante...
-Además, independientemente de la zascanditis, deberías dejar de fumar y perder peso…
-¿Cómorl? Pero oiga, que yo no fumo... ¿Y qué tendrá que ver el peso con todo esto?
-Por supuesto que tiene que ver. Los pacientes con sobrepeso son más proclives a la chiflinosis…
-¿Pero no hemos quedado en que lo mío es zascanditis fregonosequé y que no se cura?
-Tienes que cuidarte más, yo solo te digo eso. Ya no sólo por la zascanditis, sino por tu salud en general.
-Ahora mismo, la zascanditis es lo único que me preocupa… Lo que me urge, para poder trabajar,
hacer vida normal… Joder, parece que a ustedes los médicos les ha dado por meterse con los fumadores y los gordos, como si todo se curase dejando de fumar y de comer…
-No es eso, pero date cuenta que la población fumadora y con obesidad es más propensa a ciertas enfermedades, lastran el sistema sanitario y…
-Muy bien –corto yo-. Muy bien. Nosotros a lo nuestro. Recéteme algo para lo que sea esto, y yo ya me pondré a dieta en mi casa…
-De acuerdo. Veamos -teclea en el ordenador. Teclea en el ordenador y vuelve a teclear aún más en el ordenador-. Ajá. Lo sabía. Te vas a tomar estas pastillas de chuchacoides todas las noches antes de acostarte, después de cenar y durante una semana. Y esta loción también te la pones por la mañana todos los días antes de desayunar. En dos semanas, en principio, debería haber remitido la zascanditis. Si ves que no y todavía sigues igual, vuelves a pedir cita para que te volvamos a ver.
-Ea, pues muchas gracias.
-Muchas gracias a ti por tu visita. Cuando salgas, y si me puedes hacer el favor, llama a Perico de los Palotes para que pase, que es el siguiente.
El Pueblo de Albacete, 23 de octubre de 2011