viernes, 4 de junio de 2010

Sé que no soy el más indicado para tratar este tema, ya que mi paso por el mundillo comiquero (como autor) ha sido más bien breve y descorazonador, pero desde la cercanía que da el tener muy buenos amigos que sí viven de esto y el ser un asiduo lector y comprador, me ha llamado la atención encontrarme, en las páginas del Ministerio de Cultura un informe con el mismo título que encabeza este post.

Sorprende el informe (fechado en diciembre de 2008) por ser anónimo -desconozco si es práctica habitual en estos casos-, por emplear la tipografía más fea del mundo y porque en conjunto parece un trabajo sacado del rincón del vago.
Ojo, que no digo que esté mal, sólo que es muy feo.
Pero lo que de veras me interesa de este documento son los datos.Pueden parecer perogrulladas que más o menos todos intuimos pero en las que no reparamos a la primera.
Referidos, lógicamente, a cifras de 2007, encontramos con que "la producción editorial de comics aumentó en 2007 alcanzando los 1.582 títulos, cifra que ha supuesto un incremento del 29,7% (362 títulos más) respecto al año 2006 y que representa el 2,2% del total de títulos editados en nuestro país"; "Además del aumento en número de títulos, se elevan sustancialmente tanto el número de ejemplares (que casi duplica los publicados en el año 2006), como la tirada media".
Atención al párrafo que sigue:
"A esto hay que sumarle el hecho de que para las editoriales es, en ocasiones, más económica y segura la compra de derechos de publicación de firmas extranjeras de éxito demostrado, que la apuesta por jóvenes promesas españolas, inversión ésta que generalmente recae en editoriales independientes. Como consecuencia, algunos autores españoles publican sus obras en otros países (Francia, Holanda, Alemania y Estados Unidos, principalmente) antes que en España, país al que llegan sus creaciones una vez demostrada su demanda fuera de nuestras fronteras".
Otra cuestión interesante:
"El salto más llamativo en el precio medio del cómic en España se produjo entre los años 2003 y 2004, pasando de los 9,54€ a los 15,69€ por ejemplar. Desde entonces, el precio medio se ha mantenido en cifras más bajas, situándose en el año 2007 en 12,51€ por ejemplar".
Que nos lleva al tema de la facturación:
"La bajada en el precio medio del cómic ha incidido en la falta de proporción entre los niveles de producción y la facturación que, durante el año 2007 experimenta una importante reducción: si en 2006 alcanzó los 83 millones de euros (un 2,8% de la recaudación correspondiente al total de materias), en 2007 desciende hasta los 77 millones de euros representando el 2,5% de la recaudación total. La variación 2007/2006 alcanza el –7,2%. Este dato refleja cierta discordancia con los relativos a la facturación total en el mercado interior, que ha experimentado un crecimiento del 3,6% frente al año 2006".

Y llegamos al punto que más me llama la atención (la negrita es mía):
"De acuerdo con los datos extraídos del informe Comercio Interior del Libro 2007, el canal de venta mayoritario en cuanto a facturación relativa al cómic es el quiosco; le siguen, por este orden, las librerías, las cadenas de librerías, la venta a distancia (por correo, clubs del libro, internet o suscripción) y, finalmente, los hipermercados. No obstante, hay que tener presente algunas consideraciones importantes: por un lado, los datos son recogidos de editoriales asociadas a la Federación de Gremios de Editores de España, por lo que existe una parte del mundo editorial de este género cuyos datos no se reflejan; por otro, este informe no desglosa los datos relativos a la librería especializada, canal habitual de compra del lector frecuente y canal de venta por excelencia de muchas editoriales."
Primera cuestión paranoica:¿Qué datos misteriosos no se reflejan en este informe porque los Editores no quieren?
Segunda cuestión de cajón:¿Cómo se puede hacer un informe semejante y obviar a las librerías especializadas "canal de venta por excelencia de mcuhas editoriales"?
Tercera cuestión estupefacta: ¿Quioscos? Creo que no me compro un tebeo en un quiosco desde el colegio.
Visto lo cual me fui al informe de Comercio Interior del Libro 2008 -un informe con su arial como dios manda, cuyo apartado de derechos de autor me estoy leyendo ahora-  y sí,
"El 50,5% de la facturación (de cómic) se vende en quioscos, un 21,4% a través de librerías y un 14,0% por cadenas de librerías".
Así que me fui a un quiosco a comprobarlo por mis propios ojos y, en efecto, ahí estaban, además de El Jueves, las tropecientas colecciones de El Jabato, El Príncipe Valiente, Capitán Trueno, Ben 10, Mortadelos... y algo rosa de unas princesas que hasta me dio vergüenza ojear. O sea, tebeos para niños y para abuelos. Ni siquiera había algo de Marvel, o el Estopa Ultimate.
¿Y estas cosas son la mitad de la facturación (unos 42,77 millones de euros en 2008) del cómic en España? Se ve que sí.
Acojonanter...

domingo, 30 de mayo de 2010

Apuntes para un estudio del Satanismo en Mortadelo y Filemón (Sesenta mil satanases 14)

A Friker Jiménez
Francisco Ibáñez Talavera (Barcelona, 1936) es un controvertido historietista
español de fama mundial. Entre sus muchos galardones, destacan el Gran Premio del
Salón del Cómic de Barcelona al conjunto de su obra y la Medalla de Oro al Mérito de
las Bellas Artes (2001). Sin duda, se trata de un icono infantil para muchas generaciones
de lectores que aún de adultos siguen deleitándose con sus creaciones. Por supuesto, los
responsables de tamaño éxito son en gran medida Mortadelo y Filemón.
La archiconocida pareja cómica nació en la revista Pulgarcito en 1958, y desde
entonces llevan publicados más de 170 álbumes en una veintena de idiomas. Tanto
Ibáñez como sus personajes se han sobrepuesto a las inclemencias del negocio, así, el
dibujante sufrió en sus carnes la pérdida de los derechos de autor sobre Mortadelo y
Filemón cuando abandonó Bruguera en 1985, y no los recuperó hasta tres años después,
cuando entró en la nómina de Ediciones B. También ha tenido que hacer frente a la
indiferencia y hasta el rechazo de gran parte del gremio de dibujantes de comics patrio,
que lo tachan de anticuado e infantiloide, amén de las críticas recibidas por su tendencia
a homenajear en exceso viñetas, y páginas enteras, de su colega galo Franquin, autor,
entre otros, de personajes de fama internacional como Spirou o Tomás el Gafe.
El objeto de este breve inciso es la más que sospechosa relación de Mortadelo con la
tradición satanista española, llegando a la conclusión de que este simpático protagonista
no es sino una representación edulcorada y camuflada del mismísimo Satán. Mortadelo,
ser de origen impreciso según el tebeo que se lea, viste hábito negro como un sacerdote
(el demonio imita a Cristo); su nariz eminentemente fálica (muy apropiada para los ritos
del Sabbat, según la tradición nigromántica) sobre la que sustenta unas gruesas gafas
demasiado alejadas como para poder ser útiles, pero que, según nos cuenta Cumont en
su tratado Recherses sur le manichéisme sobre lentes infernales, donde éstas sirven a
las brujas para ver el alma de las personas.
No serán estas las únicas referencias brujeriles que encontramos. La permanente
presencia del gato negro, icono hechiceril donde los haya, en casi todas las páginas de
Ibáñez no es casualidad.
Pero sin duda la cualidad más famosa de Mortadelo es la de “disfrazarse”,
transmutarse en cualquier cosa, o como escribe De Lancre: “El rostro del demonio es
múltiple, indeterminado, mutable. Su forma escapa a cualquier intento de precisión”. En
el Libro de los Exemplos se nos narra cómo el demonio se aparece bajo multitud de
formas distintas para tentar a los inocentes, acarreando siempre desgracias para estos.
Aquí es donde Mortadelo deja de ser el simpático rey del disfraz y pasa a ser el rey de
los infiernos.
De Filemón, aunque podríamos caer en la tentación de pensar en referencias más
cristianas, como bien podría ser la epístola de San Pablo, nos inclinamos más por el
Filemón griego que acabó convertido en roble por una gracia de Zeus. También cabe
señalar la similitud algo más que nominal con Filotano (Philotanus), un demonio de
segundo orden, teniente de Belial, que según aparece en los viejos tratados, induce a la
sodomía.
Por último, y para los que todavía dudan de esa mano negra que hay tras los lápices y
tintas de las historietas de la TIA, indicar que tras el atentado terrorista a las Torres
Gemelas de Nueva York del 11-S en 2001, hubo quienes acudieron a falsas profecías de
Nostradamus con el objeto de demostrar que el ataque había sido pronosticado. En
cierta manera era verdad, pero estaban mirando el libro equivocado. Sólo Ibáñez, de
forma precisa y detallada, describió el atentado al World Trade Center, como puede
comprobarse en la última página del álbum 35 Aniversario, de 1993.
El diablo aparece en la historia de España por doquier, nos ha tuteado a lo largo de
los siglos, también lo hace ahora por medio de divertidas viñetas.

El Pueblo de Albacete, 30 de mayo de 2010
Barcacola 2007

sábado, 22 de mayo de 2010

Canguros del infierno (Sesenta mil satanases 13)

En Australia, el canguro, el mayor y más famoso de los macrópodos, es un símbolo nacional -aunque los furtivos los cacen como conejos-. Se trata de un animal que, en un principio, nos cae simpático, a pesar de que parecen ratas gigantes con cabezas de ciervo sin cuernos, llevan a sus crías en una bolsa en la barriga, se ponen de pie como los humanos y saltan como las ranas.
Sin embargo, en Estados Unidos existe sobre los canguros una larga leyenda negra que perdura hasta hoy día, y que los equipara poco menos que a criaturas infernales sedientas de sangre. Se trata de los phantoms kangaroos.
Los canguros fantasmas han sido vistos en una variedad de entornos urbanos y rurales y se dice que son particularmente hostiles. Los testigos los han descrito como seres de hasta 1,60 metros de altura, con ojos rojos y con ciertas características sobrenaturales como su velocidad para desvanecerse. Estos marsupiales del infierno han sido culpados de mutilaciones de ganado y de matar a numerosos perros, gatos, conejos, aves y otros animales pequeños; unos ataques espeluznantemente semejantes a los del chupacabras, con quien se equipara y confunde. De acuerdo a la Guide to North American Monsters, el primer avistamiento de un canguro fantasma fue el 12 de junio de 1899 en Richmond, Wisconsin.
Sin duda, el más famoso es el canguro asesino de Tennessee. A mediados de enero de 1934, un enorme canguro sembró el terror entre los agricultores, matando y devorando parcialmente a varios perros -un pastor alemán y un alsaciano-, gansos y patos. Un grupo de búsqueda rastreó al canguro hasta una gruta en la montaña, donde las huellas desaparecieron. El presunto canguro asesino nunca fue detenido.
De 1957 a 1967, uno o varios canguros fantasmas atormentaron Coon Rapids, Minnesota, y fueron vistos por numerosos testigos, que acabaron por apodarlo Big Bunny.
Cientos de personas fueron testigos de un canguro fantasma en Chicago, Illinois, el 18 de octubre de 1974 y un avistamiento famoso en Menomonee Falls, Wisconsin, que dio lugar a una fotografía borrosa tomada el 24 de abril de 1978, donde se ve una figura caída que se asemeja a un canguro, y que es muy famosa en los círculos Forteanos. En 1980, un canguro se dedicó a rondar el San Francisco Golden Gate Park. En 1981 hubo un extraño avistamiento de esta criatura en el norte de California en 1981, después de que se escuchasen unos gritos similares a la berrea de los ciervos durante varias noches en los bosques cercanos. Ese mismo año, uno de los marsupiales misteriosos fue presuntamente golpeado por un automóvil. Sin embargo, tanto el cuerpo del animal como el conductor anónimo que informó del accidente desaparecieron antes de que pudieran ser investigados.
Hoy en día siguen apareciendo informes sobre canguros, o criaturas parecidas, o huellas de estos, donde no debería haber ninguno, ni tampoco hay zoológicos, ni circos, ni poblaciones de canguros salvajes cerca. ¿Canguros salvajes? En efecto, porque estos bichos serán autóctonos de Australia, pero no sólo existen allí. En Escocia, la isla de Inchconnachan, en el lago Lomond, tiene una población de canguros desde 1920. En Francia hay otra comunidad de estos marsupiales en estado salvaje en el municipio de Émancé, a una hora de París. Estos son descendientes de una recua que se escapó durante un intento de robo en un zoo en 1970. En Alemania, antes de la Primera Guerra Mundial, hubo una colonia de canguros en Prusia, creada por un cazador que vivía allí. Cuando éste murió, los animales se convirtieron en presa fácil de los cazadores locales.
A pesar de estos antecedentes, no hay informaciones respecto a asentamientos de canguros salvajes en todo Estados Unidos, con lo que la hipótesis queda descartada. De todas formas, las teorías de los escépticos tampoco explicarían los extraños poderes que estas criaturas parecen tener.
El único caso documentado de manera fiable de un ataque de canguro que acabó con una vida humana ocurrió en Nueva Gales del Sur, en 1936, cuando un cazador resultó muerto después de tratar de rescatar a sus dos perros de una pelea en la que se habían enzarzado con el marsupial.
Los últimos descubrimientos de la criptozoología, para más inri, añaden algo de leña al fuego, ya que el Ekaltadeta, un antepasado directo del canguro que vivió hace 20 millones de años en lo que hoy es Australia, se sospecha que era un carnívoro depredador “con grandes colmillos y largos antebrazos, que no podían saltar”.
Así que ya saben, la próxima vez que vean un canguro piensen que detrás de ese rostro de roedor de peluche se esconde un asesino.

El Pueblo de Albacete, 23 de mayo de 2010
y La Gallina nº1

LSCO/7. Mil Trescientos setenta y cinco (Avance)

Capítulo 1
Sábado, 20 de julio. 18:15 horas.
Lo que precedió al fin del mundo fue una sorda onda expansiva que sacudió por entero a Las Pegueras, pueblo encajado en plena sierra del Segura, entre Molinicos y Yeste. Hubo dos efectos inmediatos: a) las máquinas y aparatos en quince kilómetros a la redonda se estropearon para siempre, como por efecto de un localizado ataque de pulso electromagnético; y b) los muertos se alzaron para cobrarse la vida de los vivos.

viernes, 14 de mayo de 2010

La navaja, siempre en el bolsillo, ea (Sesenta mil satanases 12)

Recogían algunos medios esta semana la noticia de la multa que la Guardia Civil de Torrevieja había impuesto, de 301 euros, a un pescador jubilado por portar la navaja que utiliza para reparar redes. No es ni el primero ni el último que se ve en estas tesituras ante la ley aplicada en stricto sensu, o lo que es lo mismo, sin sentido común. Los de aquí lo sabemos bien. Cuando eres de Albacete, donde llevar una navaja en el bolsillo, sin más justificación razonable que la costumbre heredada, es lo habitual, más tarde o más temprano acabas por encararte con este problema.
A un albaceteño puedes cambiarle el nombre de las calles, el sentido del tráfico o la bandera, que lo soportará con paciencia y saliva, pero a lo que no permitirá que le toquen ni un pelo es la Feria ni su navaja. Estoy seguro de que pueden cambiarnos las torres y el murciélago del escudo por antenas de telefonía y un helicóptero, o convertir el Albacete Balompié en un club de curling, pero prueben a quitar un solo un arco o día de la Septembrina, o a prohibir las navajas, y aquí arde Troya.
¿Y para qué queremos llevar una navaja encima? Pescadores, como ese jubilado multado, no somos. Tampoco vamos por ahí emulando al Pernales, por lo que no podemos alegar que es propiamente una herramienta de trabajo. Se trata más bien de algo cultural, porque los de aquí nos hemos criado en tierra de cuchillos y navajas, las hemos visto desde siempre en los escaparates de nuestras calles, en los arcos de la Feria, y forman parte de nuestro acervo atávico, una costumbre que pasa de abuelos a nietos. Estoy seguro que no seré el único en tener el recuerdo del abuelo pelando una manzana con su vieja navaja -de cachas de madera, que las de asta siempre han sido para los forasteros-. El hombre se jactaba de jamás haber necesitado usar un cuchillo ni de beber agua (pero esa es otra historia). Hay más. Cuando antaño se podía hacer un sagato en Los Pinares, los cubiertos que nunca faltaban eran las navajas. Ahora, por aquello de los incendios forestales, en lugar de carne a la brasa toca partir un tomate a la sombra de una carrasca, y parece que luce más si lo haces con la vieja siete muelles. Y así, vamos engarzando buenos momentos asociados a este útil, que sumado a la natural fascinación que el ser humano siente por las armas y las máquinas -y una navaja es una excelente mezcla de ambas-, da como resultado una navajica made in Albacete en el bolsillo.
Pero explíquele usted, no ya a un guardia civil, sino a los juraos de Hacienda o de la estación de Renfe que lleva una faca encima porque también la llevaban su padre, su abuelo, y así hasta el primero de los García, que va a ser que no. Se pone uno en una situación incómoda, donde lo que no es más que un accesorio más en el pantalón, o en la mochila, como bien pudiera ser un mechero, o el móvil, se convierte en un arma, y el albaceteño en poco menos que un terrorista. Las normas son las normas. Por supuesto, si uno va prevenido -lo normal es que no-, se puede recurrir a la picaresca, tratar de ocultarla o escamotearla de los detectores, pero particularmente no lo veo bien porque así sí estás dando argumentos para que desconfíen de ti, y el lío puede ser más gordo. He visto a amigos guardar la navaja en la bota, bajo la gorra, o hasta en los calzoncillos antes de subir a un tren, tren que luego paraba en Alcázar de San Juan, donde -para más inri- subía el navajero de turno con todo un amplio muestrario de aceros.
Terrorista, decía antes, o un cateto, que también se ha dado la circunstancia de, a la vista de la hoja afilada, quien nos tacha poco menos de subdesarrollados, de gañanes de boina a rosca parientes de Paco Martínez Soria o del Tío la Vara, como si empleásemos la navaja para afilar palillos o hurgar la renegror de debajo las uñas. Supongo que sí es incompatible la cheira con las gafas de pasta negra y la bufanda de los modernos. Pues allá ellos.
Los demás llevamos navaja porque somos, irremediablemente, de Albacete.
Así se lo explicó un amigo hace años al guardia de la Biblioteca Nacional de Madrid cuando la suya hizo saltar el detector de metales. Fue lo único que atinó a decir, agobiado por la vergüenza cuando el segurata le preguntó adónde iba con aquello. El hombre, tras ver su DNI y comprobar que no mentía, hizo gala de una gran comprensión y le dejó pasar sin más. Lo que parecía un gesto de compasión hacia un tontaco de provincias se reveló, a la salida, como un guiño de complicidad entre paisanos, puesto que el guardia era de El Bonillo y, aunque mi amigo no la vio, a buen seguro que el bonillero portaba encima su propia navaja.


El Pueblo de Albacete, 16 de mayo de 2010

Reto Fanzine 2025. ¡Que 20 años no es nada!

Que sí, que este año hay Reto Fanzine. Cómo no iba a celebrarse si cumplimos, ahora sí que sí, ¡dos décadas! La tardanza en publicar esta co...