miércoles, 1 de noviembre de 2006

Zappología o la Continuidad Conceptual de mi Realidad

Frank Zappa no deja de sorprenderme y no sólo por su música, sino por lo que pasa a su alrededor, con cualquier cosa que se relacione con su nombre, como si, en efecto, todo el universo formase parte de su Continuidad Conceptual.

Hará unos siete años que iba caminando por la avenida de San Vicente, en Valencia, y al asomarme al interior de una papelería -no recuerdo qué iba buscando- descubrí que tenían unas cuantas casetes de la colección llamada “Los Grandes del Rock”, que sacaba Fabbri Editori y distribuía Orbis. También los habían editado en cedés, a pesar de que en algunos casos la calidad de sonido fuera menos que aceptable. Mi novia tenía uno, que llevaba canciones de los Beatles, Doors, Rolling Stones y varios más, así que sabía lo que eran: una colección de directos piratas, o no oficiales (colecciones privadas decían ellos), que en su día habían ido acompañados de unos fascículos (¿escritos por Sierra i Fabra?), en total creo que eran 100, perdidos ahora en la noche de los tiempos.
El caso es que, después de mucho pensar, y de contar y recontar las pocas monedas de mi bolsillo como si así fueran a multiplicarse, decidí llevarme a Jethro Tull y a Frank Zappa.
Lo de Jethro era el Aqualung en directo. Una verdadera pasada. Disfruté como un enano dándole vueltas a la cinta para escuchar esos solos de flauta y la voz de Ian Anderson. De Zappa no había oído nunca nada. Sabía que era un músico de los 70, un tipo raro con un curioso bigote. Su cinta era la número 28 y se titulaba My Guitar. En la portada aparecían las siguientes canciones:
Little house I used to live in / Penis dimension
Would you like a snack?
Holiday in Berlin
Cruising for Burguers
My Guitar Wants to Kill Your Momma
Uncle Meat /King Kong
Big Leg Emma

Yo no sabré mucho inglés, pero desde luego capté enseguida que tenía entre manos algo distinto. Sensación que se vio incrementada cuando vi que las pistas numeradas eran CUATRO. Es decir, la cosa quedaba así:
1. Little house I used to live in / Penis dimension - Would you like a snack? - Holiday in Berlin - Cruising for Burguers (18’36’’)
2. My Guitar Wants to Kill Your Momma (9’02’’)
3. Uncle Meat /King Kong (24’03’’)
4. Big Leg Emma (2’12’’)
Los lugares y años de grabación eran: Nueva York, 1970, para 1, y Boston, 1968, para el resto.
Zappa no me defraudó. Era un disco extraño, lleno de matices, de instrumentos, de voces... A mí me sedujo desde el primer momento, pero hubo gente a la que se lo hice escuchar que no lo soportaba más allá de diez minutos. He observado que la ópera suele causar este mismo efecto, y no es casualidad, porque es música que requiere un esfuerzo por parte del oyente, un trabajo previo (como leerse el libreto).
Durante años, este "Guitar" fue mi único disco de Zappa, pero ahora sabía que detrás del bigote había un genio.
El Tercer Poder me dio toda la información que necesitaba para conocer al maestro. Me abrió más si cabe el apetito. Quería oírlo todo, ver 200 Motels, ponerme una camiseta de Zappa... Me conformé con encontrar a alguien que supiera de quién coño estaba hablando, y entretanto, me puse a ahorrar -la discografía de Z tiene más de 100 discos oficiales-.
Pues mire usted por donde que resultó que Daniel L.A., hermano de Alberto, es un gran fan del creador de los Mothers, con lo que ya tenía a quien darle la paliza.


Y más o menos, por la misma época en la que hacía estos descubrimientos, andaba oyendo un disco titulado En las Nubes, de un tal Sobrino del Diablo. Me lo había grabado mi buen amigo Rafa de Madrigueras y estaba lleno de buenas y curiosas canciones. Me gustó tanto que lo pedí por correo (y he repetido con los dos siguientes), y al trastear en las webs en busca de una dirección a la que remitir mi dinero, descubrí que el Sobrino (Juan Gómez) no sólo era un fan de Zappa, sino que hasta había escrito un libro sobre él (también tiene otro sobre Thin Lizzy. Más monstruos del Rock), libro que vi en un viaje a Madrid y que estuve a punto de comprar, pero que al final no -las monedas seguían sin críar en mis bolsillos-.
Pero vuelvo a El Tercer Poder, donde me decían que había una cita de un tal Edgar Varèse en el primer disco (Freak Out!) de Zappa: “The modern-day composer refused to die”, y un artículo escrito por el mismisimo bigotes titulado nada menos que Edgar Varèse: El Ídolo de mi Juventud. Así que me lancé a ver quién era este buen hombre y me topé con un compositor moderno (y semi-olvidado) que metía sirenas de policía en sus partituras y percusiones imposibles. Como el Zappa adolescente, me puse a buscar sus discos, y cuando los tuve, y los escuché, me hinché a aplaudir.
Varèse, que habla de sí mismo en esta página, explica su concepto de música, y habla de la complejidad de ritmo y forma:
“Se confunde tan a menudo el ritmo con la medida, con la métrica, que sería bueno encontrar de una vez por todas, una definición. (...) El ritmo, en música, da a la obra, no solamente la vida, sino la cohesión. Es el elemento de la estabilidad. Tiene mucho que ver con la cadencia, la que es la sucesión regular de tiempos y de acentos.”
“(...)se concibe a la forma como un punto de partida, como un modelo a seguir, como un molde a llenar. La forma es el resultado de un proceso.”
Estoy de acuerdo, y extiendo el comentario a la poesía. Varèse señala sin pretenderlo lo que a mi juicio falla hoy en día en lo que se hace (y se nos vende)como poesía. Estos dos elementos son esenciales para saber escribir poesía, y por desgracia, muchos no tienen ni idea.
Digamos que, para cotejar esta premisa, buscando otras formas de comprender la poesía, he dado con la poesía fonética y conocido a los dadaístas alemanes Hausmann y Schwitters. De este último, espero oír muy pronto su Ursonate.
Profundizando un poco más en este movimiento y en sus autores, ¿adivinan con quién me he encontrado? Sí, el bueno de Frank también los había estudiado e incorporado a su forma de concebir la música. Supongo que sentía bastante afinidad con los principios dadaístas.
Zappa está por todas partes. O al menos, en las que yo miro. Su música es un género propio, y a pesar de sus discos insufribles, que los tiene, merece la pena hacer el esfuerzo e incluirlo en nuestras vidas.

miércoles, 11 de octubre de 2006

El problema de Updike y la escritura colectiva

Golismeando -gran verbo manchego- por la red descubrí una noticia vieja (1997) pero ciertamente curiosa, entre otras cosas, porque no he encontrado su desenlace.
La cosa es así, John Updike, escritor norteamericano con un par de Pulitzer en su haber, participó hace casi diez años ya en una especie de experimento literario-propagandístico ideado por Amazon y que consistía en lo siguiente: Mr Updike escribió un párrafo de apenas 55 o 60 palabras que se suponía era el comienzo de un relato titulado "Murder makes the Magazine" dejando la continuación a los internautas, con un premio diario de 1.075 dólares para los autores de los párrafos siguientes. La cosa debía prolongarse unos 43 días, y Updike era el encargado de seleccionar los textos de sus posibles continuadores. He hecho mis cuentas y al final, el cuento comunal hubiera tenido unas dos mil y pico palabras: muy poca chicha para tanto jaleo.
Hasta donde yo he podido ver, la iniciativa no cuajó, porque el relato ese no está por ninguna parte -yo no lo he encontrado por ese nombre, al menos-; tampoco los nombres de los ganadores del concurso; y respecto a Updike, he leído una conferencia que dio ante los libreros de Washington en la que arremete contra internet y el libro digital.
Sé que existen ahora mismo varios proyectos de escritura colectiva danzando por la red, aunque nunca me he planteado participar en ninguna. Desde luego, para que un proyecto semejante llegue a buen puerto es necesaria una grandísima planificación, tiempo y suerte. Tres cosas que, intuyo, no estuvieron del lado de Updike.
Si yo tuviera que hacer algo parecido, y quisiera ir en serio, intentaría no plantear el relato desde un vago párrafo inicial y un título sugerente, sino aportar una estructura de base para la historia (una sinopsis, un planteamiento-nudo-desenlace) lo suficientemente abierta para que admitiera el mayor número de participaciones, y al mismo tiempo, evitara las divagaciones y el relleno absurdo (el otro método tampoco estaría mal, como experimento de "a ver adónde va esto").
Hay que tener en cuenta el asunto de hacer la selección, porque no todo vale. Hay que pedir un mínimo de calidad y coherencia interna, lo cual no es fácil ni está al alcance de cualquiera. Esto exige tiempo, mucho tiempo, y paciencia, e insisto, no sé si compensa montar tanto jaleo para 2500-3000 palabras.
Sinceramente, yo, que nunca he logrado escribir en colaboración con alguien un mal cuento, jamás me embarcaría en una empresa semejante (salvo que aparcaran un camión lleno de dinero en la puerta de mi casa, como supongo que pasó con el bueno de John).

Enlace a la noticia completa: Escribir al alimón
Enlace al texto de la conferencia de Updike
Enlace al único sitio donde he encontrado íntegro el párrafo de marras con unas divertidas "continuaciones": What's Up, Dike?
Enlace a imágenes frikis de playmobil tuneados (que no tiene na que ver con el artículo, pero molan: Mofreaky.com

martes, 12 de septiembre de 2006

Para cantar en la Feria

Sé que es díficil elegir, pero sin lugar a dudas este es uno de mis momentos preferidos de Los Simpson. Una canción tan pegadiza que no puedo evitar cantarla con los amigos cuando la noche y los camareros han sido buenos con nosotros.

jueves, 7 de septiembre de 2006

Centenario negro

El 26 de septiembre de este año se cumplen 100 años del nacimiento de uno de los mejores escritores de serie negra de todos los tiempos. Un Maestro:
Jim Thompson.
Según la wkikipedia, James Myers Thompson nació en Anadarko, Oklahoma, un 27 de septiembre 1906 y murió en Huntington Beach, California, el 7 de abril de 1977.
A día de hoy sigo sin comprender por qué la obra de Jim Thompson en España es ignorada por casi todo el mundo.
Los intelectuales se acuerdan de él por sus pequeñas colaboraciones intervenciones literarias con el mundo del cine o porque un francés de la "nube-vaga" (Tavernier) adaptó su novela 1280 almas al celuloide.
Los lectores, salvo los muy aficionados, lo desconocen casi por completo, y mucha culpa de ello se debe a la escasez de obras suyas publicadas en castellano, y el elevado precio de las que se editan actualmente (o de las que se encuentran, de tanto en cuando, en los fondos de una librería).
Y es que, incomprensiblemente, los editores han pasado de él durante años. Sólo Paco Ignacio Taibo II, responsable de la Semana Negra de Gijón y de la finada Ediciones Júcar, se acordó de él en su Etiqueta Negra. Por cierto, que también fue Taibo el único en traernos a otro de los "olvidados": Donald E. Westlake.
Bruguera sacó a la luz La Sangre de los King allá por los lejanos 80 y Ediciones B algún título más en los 90, pero por lo general, Jim Thompson es uno de esos autores a los que no se les ve el pelo por los estantes, de los que apenas se habla, de los que casi nadie se acuerda en este país.
Porque por ahí fuera sí que saben quién era, qué hizo y cuál es su importancia. Busquen, busquen por el Google...

A continuación, y como botón de muestra, les pico una introducción que Barry Gifford realizó para presentar una reedición de las novelas de Thompson y que PIT II colocó en Una chica de buen ver (-A Swell-Looking Babe-, Ediciones Júcar, abril 1990. Traducción de Mª Antonia F. Álvarez-Nava). Por cierto que si no hábeis leído 1280 almas, no sigais porque tiene spoilers.

El director de cine Stanley Kubrick escribió que la novela de Jim Thompson El asesino dentro de mí era posiblemente la historia más verosímil y escalofriante escrita en primera persona sobre una mente criminal que me he encontrado jamás. El novelista y crítico RV Cassill hablaba de Thompson como su favorito entre los autores originales. El asesino dentro de mí, decía Cassill, es exactamente lo que los franceses andaban buscando en los trabajos de Dashiell Hammett, Horace McCoy y Raymond Chandler. Ninguno de ellos ha escrito jamás un libro comparable a los de Thompson. Anthony Boucher, maestro del género del suspense, escribió en el New York Times: Jim Thompson debe ser clasificado en el más alto de los apartados. Les aconsejo sinceramente que no se pierdan ni uno de sus libros.
Son palabras tajantes de tres hombres que saben muy bien de qué están hablando. ¿Pero quién es Jim Thompson? ¿Por qué no han estado sus libros al alcance del público lector en general de los Estados Unidos durante más de diez años, y en algnos casos más de veinte o treinta? Un gran conocido en Francia, donde mchos de sus libros son claros best sellers en la Série Noire de Gallimard; las novelas de violenta, y a menudo despiadada y perversa pasión de Thompson se publicaron originalmente durante los años cuarenta y cincuenta en ediciones facsímil, por casas aún existentes como Lion, Pyramid y Regency.
Era el maestro de la forma, el autor de veintinueve novelas, de las cuales muchas se han llevado a la pantalla cinematográfica: La huida, dirigida por Sam peckinpah y portagonizada por Steve McQueen; Pop. 1280 dirigida por Bernard Tavernier y estrenada con el título Coup de Torchon; El asesino dentro de mí, dirigida por Burt Kennedy y protagonizada por Stacy Keach; y A Hell of a Woman, una de mis favoritas entre las novelas de Thompson, dirigida por Alain Corneau con el título de Série Noire.
James Myers Thompson nació en Ocklahoma en 1906. En la década de los treinta era director del Federal Writer's Project en ese mismo estado. Más tarde escribió para varios periódicos como The New York Daily News y Los Angeles Times Mirror, y algunas revistas como True Detective (a quién vendió su primera historia corta, a la edad de catorce años) y Saga, de la que fue durante un corto periodo de tiempo editor jefe. Thompson también trabajó en un oleoducto de Texas (representado en su novela Al sur del paraíso) arreglando tejados y fachadas, como actor burlesco y como jugador profesional. Escribió guiones para Stanley Kubrick (Atraco perfercto y Senderos de Gloria) y casi al final de su vida trabajó como actor en la película de Dick Richard Farewell, My Lovely, basada en una novela de Chandler del mismo título. En 1977, año de su muerte, ninguno de sus libros estaban editados en su país natal.
En las novelas de Thompson el mundo es un lugar inhóspito y corrupto: Doc McCoy en La huida, Lou Ford en El asesino dento de mí, Nick Corey en Pop.1280 y Roy Dillon en Los timadores son asesinos no arrepentidos; persobajes malvados y viciosos cuya única posesión es el más bizxarro sentido del humor de los anales de la ficción del crimen. El más ultrajante de ellos, Lou Ford, sheriff de un pueblo, se especializa en matar a la gente de aburrimiento antes de asesinar de verdad a un buen número de ellos. Su arma caractarística es el tedio verbal, clichés que repite una y otra vez mientras su víctima, terriblemente asustada de Ford para correr o replicar, grita para sus adentros.
Los franceses parecen apreciar más las novelas de terror de Thompson. Roman noir, literalmente novela negra, es un término especialmente reservado para novelistas como Thompson, Cornel Woolrich y David Goodis. Si embargo, solamente Thompson cumple ambas nociones francesas noir y maudit, nervante y autodestructivo. Se trata del cuadro profano que Thompson presenta. Como ha escrito el crítico británico Nick Kimberley Es un mundo sin Dios poblado por personas para las cuales el asesinato es un hecho fortuito.
El aspecto más intrigante de los trabajos de Thompson es que amenudo se muestra a sí mismo como algo más que un mero estilista. Es capaz de ser un escritor excelente y crear unos diálogos tan frescos y agudos como los de Hammett, o una prosa descriptiva tan convincente como la de Chandler. Pero de repente, sin más, nos encontramos ante dos o tres capítulos de prosa desechable, más propios de los facsímiles de la escuela de ficción Trash&Slash. Los protagonistas masculinos de Thompson son casi siempre esquizofrénicos, infectados por un comportamiento errárico, malditos por una impredecible fuerza maligna. Esta doble personalidad también se hace patente en la escritura misma, marcando a su autor de un modo tan reconocible como él marca a sus inseguros personajes.
Uno no puede por menos que alegrarse ahora de que Creative Arts Book Company ha empezado a editar las novelas de Thompson dentro de la serie Black Lizard Books; ya era hora de que se le reconociese debidamente en su propia lengua. Como Thompson testifica: Un hombre recorre una milla a gatas con el cerebro volado. Una mujer llama a la policía después de que le han disparado en el corazón. Cuelgan, envenenan y disparan a un hombre, y todavía continúa viviendo. Nadie ha escrito jamás libros como ésos.

sábado, 2 de septiembre de 2006

Prensa loca

Desde hace un tiempo vengo observando en la prensa, sobre todo local, un descenso generalizado de su calidad. Noticias mal redactadas, mal maquetadas y mal elegidas; tanto que leerlas se ha convertido en un auténtico ejercicio mental muy por encima de los songokus esos.
Las páginas de los diarios se han llenado de faltas de ortografía, diseños imposibles, fotos y pies de fotos absurdas y repetitivas, titulares incomprensibles, y sobre todo, noticias absurdas.
Si Charles Fort viviera hoy en Albacete, sus libros de recortes estarían repletos no de fantásticas lluvias de ranas en el Sahara, sino de las breves historias de chinos que de vez en cuando saca La Verdad en su última página (el chino que se casa con la hermana de su novia es un clásico), las entrevistas mal fusiladas del Pueblo, o las crónicas de sucesos de La Tribuna, que parecen guiones de un David Lynch con resaca.
Cierto es que, entre tanta barbarie, viene bien echarse unas risas con estas cosas. Leer que desde una ciudad china se ve -de vez en cuando- otra enfrente que no existe, que en un pueblo de la sierra de Alcaraz persiguieron ferozmente a un pavo porque no dejaba dormir a los vecinos, o que Falete sigue “desgarrado” en su último disco siempre es más divertido que la farfolla siniestra que compone un periódico, y hasta me hace recordar aquel “Noticias del Mundo” que me compraba hace mil años y que acabó en la basura tras el enésimo ataque del Huracán Madre.
Este verano, tal vez por eso de que las redacciones se llenan de becarios, o yo qué sé, las noticias absurdas se han disparado hasta tal punto que dejé de recortarlas y hasta de leerlas, y he de confesar que en más de una ocasión en lugar de arrancarme una sonrisa me ha dado un ataque de vergüenza ajena.
Para acabar, les propongo unos pequeños ejercicios para realizar en el bar, mientras esperan a su cita o a sus amigotes, con la prensa local:
- Contar las fotos en las que sale Barreda
- Contar los titulares en los que se menciona a Barreda
- Buscar en La Verdad las noticias de chinos (casi siempre están al final) y anotar en un papel el día de publicación. Hazlo durante varias semanas y trata de calcular la relación matemática que indica cuándo se publicará la siguiente.
- Busca las noticias de sucesos y trata de visualizar lo que te están contando (Mullholland Drive en el llano, amigos!)
- Cuenta las veces que aparece mencionado “Albacete Balompié” y sus variantes en La Tribuna. Haz dos listas –positivo y negativo- y compara.
- Lee todas las cartas al director y anota los nombres de quienes escriben. AL cabo del tiempo verás que siempre son los mismos con las mismas quejas (mis favoritos son el tipo del contenedor de basura y el que propone ponerle el nombre de Juan Pablo II a cualquier cosa que se hace, avenida, estación, rotonda…).
- Y por supuesto, lee a ese gran hombre que es Valeriano Belmonte (este sí se merece una calle pero ya).

Y de colofón, les dejo con este recorte que me enviaron el otro día del Diario Vasco. No tiene desperdicio:

--la coctelera no me deja subir la imagen en este momento así que os pongo el enlace:

DV Felación

Reto Fanzine 2025. ¡Que 20 años no es nada!

Que sí, que este año hay Reto Fanzine. Cómo no iba a celebrarse si cumplimos, ahora sí que sí, ¡dos décadas! La tardanza en publicar esta co...