miércoles, 12 de mayo de 2010

Adiós, maestro

Antonio Ozores ha muerto.

No se me ocurre mucho que decir, sólo que se nos ha ido un emblema del cine español -currando desde 1950!!-, además de un cómico excelente con el que me he reído siempre, hasta en los truños más sórdidos firmados por su hermano Mariano. Le echaremos de menos.
Ver noticia en El País.
Ver artículo en El Mundo.
Su ficha en IMDB.
De regalo, El Equipo Agg (que no le hace justicia, pero ea)

sábado, 8 de mayo de 2010

Toxicidad en prosa (Sesenta mil satanases 11)

Hacer un listado de libros tóxicos es relativamente sencillo, sería más complicado escribir sobre textos malos, porque se editan a cientos todos los días y sus títulos se olvidan conforme pasas la última página. Los malos son matas que no han echado, qué le vamos a hacer. Pero los libros tóxicos, malos de necesidad, los que duelen, y cómo, al bolsillo y aún más al ánimo, se quedan —como las ex— clavados en nuestro cerebro para siempre. Son aquellos en los que hemos depositado algún tipo de expectativa y luego nos hemos encontrado con que son más nocivos que un colacao de lejía. Y para colmo, las más de las veces nos encontramos ante la incomprensión de los demás, que ven en estos montones de hojarasca las obras maestras que han revolucionado su vida. Pues peor para ellos.
En el primer puesto de este modesto ránking personal encontramos la saga Canción de Hielo y Fuego, de George RR Martin. Publicadas en España a partir de 2002, sus hasta ahora cuatro tochos infumables han adquirido en los círculos de los amantes de la fantasía épica la condición de literatura de culto. Pues bien, esta novela río lo es, pero de aguas fecales. Los frikis que se quedaron con más ganas de elfos y espadas tras la trilogía de Peter Jackson disfrutarán más de estos libros que de una personalidad propia, pero las gentes normales sólo tropezaremos con un coñazo eterno, donde las intrigas palaciegas y las vicisitudes de los personajes son una mezcla de Dinastía y los folletines decimonónicos de Eugenio Sue o Dickens. Si a Oliver Twist le pones una espada y un lobo gigante al lado ya tienes un nuevo capítulo de esta historia sin fondo. Si quieres algo bueno de verdad en este sentido, recurre a la Saga de Gerald de Rivia.
En segundo lugar, la trilogía del desastre de la Torre Oscura, (Los Lobos del Calla, La Canción de Susanah y La Torre Oscura) del maestro Stephen King. Aunque los tres son el final de una serie de siete libros, lo cierto es que los fans, que tanto temimos por la salud del de Maine cuando le pilló la furgoneta -y tanto padecimos con la posibilidad de que tan magna obra quedase inconclusa-, cuando leímos el final lamentamos que la hostia no hubiera sido un poco más fuerte. Porque es para matarlo. Tropecientas mil páginas hechas a desgana y a destajo, para más inri a partir de la guía recopilatoria que le hizo un negro (literiario), para sacarnos los cuartos y acordarnos de la señora King (madre). Aunque el de Maine ha hecho amagos por redimirse a posteriori, lo cierto es que el trauma de la furgoneta se deja notar demasiado en sus historias. A lo mejor con otro viaje lo enmendábamos…
Si los libros de autoayuda ya son de por sí despreciables, Es fácil dejar de fumar si sabes cómo se ha coronado como el rey de la bazofia para débiles mentales. Dicen que ha salvado vidas y pulmones, puedo creerlo porque hay gente que necesita continuamente lo que tienen que hacer, decir y pensar, pero un homo sapiens sapiens no alienado no encontrará en estas páginas más que los típicos consejos de perogrullo, apelaciones a tu fuerza de voluntad y lavados de cerebro al más puro estilo sectario. Encuentra tu ex fumador interior, podía haberse titulado. Si quieres dejar de fumar, yo te diré cómo: no fumes.
Los eventos históricos son una buena ocasión para sacar tajada. Y si no que le pregunten a Pérez Reverte. El antiguo reportero más dicharachero de Barrio Sésamo se casca unas novelas de encargo por efeméride que da gusto, embolsándose una buena cifra a costa de políticos con ínfulas culturales. Ahí tienen la del Dos de Mayo, ahora esa de Cádiz, pero antes fue Cabo Trafalgar. Lo único bueno que tiene este libro es que es corto, pero es lo único. Tirando de lenguaje barriobajero, entresacado del Diccionario Chelí de Ramoncín, más unas pinceladas de su sapiencia náutica, logra trazar un episodio nacional en donde ingleses, franceses y españoles de dos cojones se parten la cara en el mar sin que el lector se entere de nada. Aquello es como el guión de un capítulo de Física o Química que transcurriera en el mar (“Cabano, tron, que nos cañonean los guiris y eso no mola nada”).
Y para terminar, el éxito de la temporada. Crepúsculo, una historia de vampiros más sobada que el reposacabezas de un autobús de Alsa, sólo apta para las hijas de Zapatero y criaturas afines, que encima se ha convertido en saga literaria y cinematográfica. Los monstruos de siempre, pero ahora transubstanciados en adolescentes depresivos de tez fosforescente, con el mismo interés literario que el prospecto del paracetamol. No se dejen engañar, los libros estos son iguales a los de la sección Romanticismo de la estantería del Carrefour, esos de letras doradas y portadas con hombres de torso desnudo junto a un caballo blanco, pero con licántropos y nosferatus luchando por el amor de una niña de la generación ipod.
En resumen, con libros como estos hay que tener cuidado. Algunos son tan perniciosos que hasta me han dado ganas de encender la tele.


El Pueblo de Albacete (9 de mayo de 2010)

miércoles, 5 de mayo de 2010

Piraticas

Permitidme un mínimo aporte medianamente relacionado con el post anterior.
Leo, en el boletín de junio de CEDRO, que " La piratería de libros en la red alcanzó un valor de 200,5 millones de euros en el último semestre del 2009", lo que supone "una tasa media de piratería del 19,7%".
Como me aburro con estos calores mortales, me da por hacer cuentas, y si, a modo orientativo, cojo el dato mencionado en el informe de Comercio Interior de 2008 que mencionaba en el post anterior que dice que "En 2008 la cifra de facturación obtenida por ventas de libros en el mercado interior, calculada a precios de tapa, I.V.A. incluido, ha sido de 3.185,50 millones de euros", me sale que lo pirateado es más o menos un 6,3% del total facturado.
Mis matemáticas no son lo que eran, y como bien señalaba Ventayol, sociólogo no soy, pero no parece un porcentaje apocalíptico de no-ganancias. Sobre todo, teniendo en cuenta que los datos los dan ellos y no tienen por qué ajustarse a la realidad.
Cosas del lobby lagarto-editorial españó, supongo...
Por cierto, Trapiello tampoco parece ajustarse a la realidad.
P.D.: Una curiosidad, ¿alguien puede explicarme, brevemente o no, cómo se calcula una "tasa media de piratería"?
P.D.2: Esto de regalo:

domingo, 2 de mayo de 2010

Enchufa, webón


La cosa esta tiene tres años, y lo que yo me pregunto es cómo no he dado con ello antes. Probablemente sea lo más bizarrángano que han visto y oído en mucho tiempo.
Y lo peor es que no me lo saco de la cabeza.
Denle caña a los altavoces y abran sus mentes...


Muere, Trololo!! Llega Benni!!!

Reto Fanzine 2025. ¡Que 20 años no es nada!

Que sí, que este año hay Reto Fanzine. Cómo no iba a celebrarse si cumplimos, ahora sí que sí, ¡dos décadas! La tardanza en publicar esta co...